martes, 26 de julio de 2011

Luchando por la victoria, me tocó a mi fastidiarla.

Todo pintaba estupendamente. En el Britcar todos bromean ya con la cantidad de carreras que hemos perdido y de las maneras que lo hemos hecho. Castle Combe tendría que ser nuestra. Desde el Jueves estuvimos entrenando, y los resultados parecían ser buenos. rodábamos cómodamente por debajo de la pole del 2010, y Manuel estaba en uno de sus mejores fines de semana.
Nuestra principal preocupación y el favorito a la carrera era sin duda el Ferrari F458 del FIA GT3, que hoy por hoy es el mejor GT del mundo, conducido por Gaw y Dryburg, don grandísimos pilotos de GT.


El qualy fue muy entretenido y cerrado, logré la pole por delante del temido Ferrari, pero por 4 décimas, y tan solo unas décimas más del 3º, 4º y 5º clasificados, lo que daba una idea de lo cerrada que sería la carrera de 2 horas del día siguiente. Haciendo cálculos, parecía que cualquiera de los 5 primeros coches tendría una opción a ganar la carrera, Nosotros, el Ferrari, el Rapier (barqueta de Le Mans), el Viper de Scott, el Aquila de Mustill e incluso el otro Mosler, que esta vez no estaba en el ritmo de carrera.
La otra buena noticia es que Neil Garner, nuestro jefe de equipo, trabajando con la centralita del coche, logró bajar el consumo, con lo que ganaríamos la carrera en una sola parada. Estupendas noticias para nuestra estrategia.

En Castle Combe los coches los bajan a la parrilla una hora antes y el público entra a ver a los coches, es entonces cuando Brian Jones (una leyenda de comentarista) entrevista a los pilotos y normalmente usa su humor inglés para meterse con todos. Lo adoramos todos los pilotos.
Finalmente tomamos la salida y todo empezaba bajo control. tomé el liderato inmediata mente

El principio del fin, empezaba entonces, el Rapier, barqueta que en mi opinión no debería estar en nuestra categoría, no rueda al 100% en el qualy, para no mostrar su potencial a los organizadores, pero en carrera todo cambia y nos mete 2 segundos por vuelta. Esta era mi sospecha, que se confirmaba nada más comenzar cuando veía que pese a rodar al 100%, el Rapier estaba pegado a mis escapes intentando pasarme.
Así me llevó hasta que cometí el error que acabaría con nuestra carrera. Tiene derecho a hacerlo, pero consiguió distraerme. Realmente es un gran error por mi parte, pero dejé que me afectara y eso fué el principio de mi error.
Conseguí aguantarle bien detrás, ya que no quería que se saliese con la suya. saltó un Safety car, y cuando el safety se quitó el Rapier estaba intentando pasarme. en el vídeo vereis como miro por los retrovisores viendo a ver si intentaba el adelantamiento, equivocandome en la primera curva y tocando un poco la hierba del interior, esto provocaba que el coche saltara de atrás, perdiendo el control y llegando a la hierba. La salida fue a casi 250 km/h, y tuve mucha suerte de no impactar fuerte con la pared.




                        
El coche quedo dañado y tuve que pararlo, ya que una rueda no giraba. Estábamos fuera de carrera. Una vez fuera del coche 45 minutos, pensé que podría hacer algo para no aburrirme, ya que estaba abandonado en una curva lejana, en el interior del circuito y sin posibilidades de volver a boxes hasta el final de carrera. Trasteando descubrí que era un trozo del morro roto del coche lo que hacía que no giraba la rueda y tras convencer a los conductores de la grúa para que me ayudaran, y tras limpiar los radiadores, me volví a subir al coche, me até los cinturones, y volví a la carrera para entregarle el coche a Manuel


Al llegar al box el equipo alucinó, ya que tras 45 minutos de tener el coche perdido, no imaginaban que aparecería por el pit lane. Manuel Cintrano, estaba cambiado ya, por lo que tuvo que correr a ponerse el mono.
Manuel salió a carrera, con el morro dañado, e hizo una carrera increíble (Para nada, ya que estábamos últimos por mucha distancia), no solo hizo sus mejores tiempos, sino que estuvo luchando de tú a tú con los líderes de carrera, con los que lógicamente no teníamos nada que hacer, salvo demostrar a todos, que hubiese podido ser. La gente, los locutores y los demás pilotos celebraron mucho la carrera de Manuel, por el honor y por respeto a nuestro equipo.
Así terminaba todo, con mi moral destrozada, contento por no haberme hecho daño (No sería el primero en esa famosa curva) y con el Cto seriamente dañado. Dominamos todas las sesiones y volvimos con las manos vacías por un error de piloto...
La carrera la gano el Ferrari, y ¿sabéis que le pasó al Rapier?, pues exactamente lo mismo que a mi, pero al final de carrera cuando estaban intentando pasar el Ferrari. No me puedo alegrar, pero realmente preferí que ganara el Ferrari.
La siguiente Snetterton, en dos semanas. Estadísticamente allí descubriremos la manera 275 de perder una carrera.
No creo que sirva de nada, pero desde aquí quiero agradecer a los comisarios-grueros que me ayudaron a volver el coche a la pista (en la vuelta de deceleración saltaban y aplaudían como locos) y pedir perdón a Manuel y a todo el equipo de Neil Garner por un error que ha costado una carrera que merecían ganar.

Nos vemos en 2 semanas