lunes, 27 de junio de 2011

Sextos en Spa, una carrera inesperadamente dura.

El circuito de Spa es especialmente duro físicamente, además es uno de los circuitos más largos del mundo, con más de 7 km de vuelta. Estas datos son anecdóticos... hasta que vives un fin de semana como el nuestro.

El Britcar corría dentro de los Spa Racing Days, donde hay Formula 2, Formula 3, Duch Supercar, Euro Open Gt, Maseratti Challenge y Britcar corriendo el mismo fin de semana. Esto limitaba nuestros entrenamientos a 1 hora compartida con los Duch Supercar y 30 minutos de Qualy. Los libres nos deparaban una sorpresa, ya que no teníamos dirección asistida. Imaginad lo que supone pasar "Eau Rouge" a 200 km/h aplastados contra el suelo y con dos ruedas delanteras de tres cuartas cada una... casi imposible aguantar el volante, ni que decir tiene corregir a velocidad suficiente un sobreviraje. Con este panorama decidimos salir a la pista a los libres, que Manuel hizo casi todos (12 vueltas), yo pude dar 4.



Para el Qualy, Manuel tenía que dar 3 vueltas, lo que me dejaba solo 3 intentos para intentar hacer la pole para la carrera. La dirección asistida no es reparable, con lo que tendríamos que hacer el qualy y la carrera así. mis primeros dos intentos de pole se vieron afectados por tráfico y en el último un "malentendido" con un BMW terminaba con mi vuelta, el parachoques y difusor del BMW y con mi racha de Poles, valiendo mi mejor vuelta para el tercer puesto de parrilla, detras de un Viper y de un increible Aquila.



El día de la carrera hacía muchísimo calor, y sabiendo que no tendríamos dirección asistida me preocupaba mucho. Pensaba que tendríamos posibilidades de ganar, ya que sabía que mi ritmo sería más rápido de lo que logramos en el Qualy.

Yo tomé la salida, colocándome segundo el la salida y primero en la segunda vuelta. desde ese momento tendría que concentrarme en conseguir distancia para que Manuel tuviera un "colchón" ya que físicamente sería muy duro y sospechaba que no acuantiaríamos.


La sorpresa desagradable 2 empezaba en la primera vuelta, a partir de 5º marcha, empezaba una vibracíon muy grande  en el morro, desde el box me confirmaban que era el alerón delantero a medio desprender; vale, sin dirección, sin alerón delantero y con una vibración a alta velocidad. Además de eso el comportamiento del coche era realmente malo, algún problema en la suspensión trasera lo hacía muy difícil de conducir, con deslizadas del tren trasero constantes... en ese punto era casi lo de menos.


Tres vueltas después otra nueva sorpresa. el cambio no reducía y dos vueltas más tarde no subía marchas, con lo que había que conducirlo como "en la vieja escuela", con embrague, palanca de cambios y punta-tacón. Es agradable volver a conducir un coche como tiene que ser, pero añadido a los demás problemas no hacía ninguna gracia...

Mientras todo eso ocurría desde el liderato de la carrera, veía aparecer por el retrovisor a Millard con su barqueta de LMP2, que rodaba casi 4 segundos por vuelta más rápido que yo, no tardó en pasarme.


Con el panorama que tenía mi obsesión era aguantar físicamente, pero los problemas no paraban allí. Un doblado no me veía y me daba un golpe en el lateral, llevándose en el proceso la entrada de aire del radiador de aceite. Desde ese momento el aceite estaba cerca de su límite, haciendo que además hubiese que tener cuidado con las vueltas en zonas lentas.

El dolor, calor y agotamiento empezaron a hacer mella, teniendo a los 50 minutos de carrera que pedir la parada de boxes al equipo para que entrara Manuel, ya que no podía físicamente hacer una vuelta más.

Manuel entró en la pista, pero las dificultades y cansancio hicieron que fuera perdiendo ritmo, llevándonos hasta el sexto puesto y cuartos de clase, contra coches que estaban "frescos" y rodaban mucho más rápidos.

La carrera la ganó Millard, seguido de un Marcos y del Viper de Scott y Wilks. El Mosler de White y Lokie cuarto, que se perfila como nuestro rival nº1 en el Cto.



Visto lo visto, el resultado no está mal, y sinceramente nunca pensé que pudiéramos terminar. Tanto a mi como a Manuel, nos tuvieron que atender al  bajar del coche, con una seria deshidratación y una subida de temperatura importante. Yo tengo una ampolla en el pie del freno del tamaño de tres euros... no tengo palabras para describir el calor en el coche y especialmente en el pedal del freno, que derritió la suela de las botas.

Oportunidad perdida, según se vea. No nos rendimos y ya estamos preparando la siguiente carrera, Castle Combe. Tenemos que mejorar muchas cosas en el coche y entrenar un poco. Volveremos y volveremos más fuertes. nunca será una carrera más difícil, así que eso es una ventaja para la próxima. Estamos líderes de la clase 1 y terceros de la general, asi que pese a todo no estan las cosas muy mal.

Pronto os contaré un previo de Castle Combe, una carrera muy peculiar...