martes, 17 de mayo de 2011

El coche; Mosler MT 900R

Como nunca os he podido hablar del coche, he pensado que podríamos colgar esta prueba al Mosler que hice el año pasado para la revista Motoracción y Automovilzona. Espero que os guste.


La bestia parda!, no hay otra manera de definirlo. Este coche, construido entre Estados Unidos e Inglaterra es uno de los GT más rápidos del mundo. Ha ganado en casi todos los Campeonatos que ha participado, y desde aquí voy a tratar de transmitiros las sensaciones que produce conducir unos de los GT más rápidos del mundo.


El Mosler es una de esos coches que cuando lo ves en el box, preparado para salir, da exactamente la impresión de lo que va a ser en realidad, no es un coche que sorprenda, porque lo que parece ser, es un coche brutal, casi como un Group C de los 80´s





Lo primero que llama la atención del coche es lo grande e imponente que es. Es como un autobús aplastado y con gigantes alerones por todas partes. Es muy fácil entrar y salir del coche, pese a lo que parece desde fuera, y una vez sentado te das cuenta de que es un coche pensado para correr desde que alguien se sentó a diseñarlo en un ordenador.


Todos los mandos quedan perfectamente al alcance del piloto, dándote además una visibilidad perfecta a través de su cristal curvado propio de un avión. Llama la atención lo grande que es el volante, con las levas de cambio detrás como un Formula 1, pero para mi sorpresa, también cuenta con la palanca de cambios secuencial. Es muy curioso el sistema de cambio que usa, ya que cuando accionas la leva en el volante, la palanca se mueve como si tiraras de ella, dando una sensación rarísima al piloto. Este sistema está pensado, para que en caso de fallar el sistema hidráulico del cambio, puedas seguir cambiando mecánicamente con la palanca.


Hay dos ruletitas en el salpicadero muy importantes, la del control de tracción y la de la dureza de la dirección asistida. El TC es fundamental en una bestia de casi 600 Cv, ya que si lo tienes seteado muy intrusito perderás mucho tiempo. (Os confiero que yo lo llevo siempre desconectado)La servo dirección es muy importante también, ya que con demasiada servo, no sientes el coche correctamente y con demasiado poca te agotas en un coche tan pesado y con tanta goma.



Arrancar en este coche es muy fácil, pese al sonido y las vibraciones, sale de parado como un Seat Ibiza. La cuestión es que es la única vez que se usa el pedal del embrague, ya que a partir de ese momento solo accionas el acelerador y el freno, porque con el cambio semi-Automático no es necesario, incluso el coche te hace el punta tacón solo.
Esta unidad es algo especial, ya que pese a contar con el motor de 580 CV “pequeño” de 7 litros (Que es la versión GT3 menos potente), el resto del coche está en configuración máxima. Para GT3 debe pesar 1.300 kg, pero esta unidad peso 1.100. De hecho no envidia aceleración con el coche oficial de Mosler, que pude probar con 700 Cv.


Conduciendo en el circuito de Silverstone GP, te das cuenta que este coche parece diseñado para este circuito, ya que sus curvas rápidas enlazadas son donde este coche se desenvuelve mejor. Con lo grande que es y la gran batalla, las curvas lentas simplemente no le gustan, el coche le cuesta girar y luego le cuesta poner el gas, ya que pese al control de tracción, el tremendo par que tiene hace que salgas de las lentas a contravolante.



Es en la zona rápida donde marca la diferencia, Ya que con sus tremendos alerones, y su forma aerodinámica, la velocidad de paso por curva rápida es descomunal, cuesta muchas vueltas hacerse con el límite en esas curvas, ya que la velocidad es absurda y da mucho “respeto” llevar un coche tan grande y tan rápido al límite en curvas de más de 200 km h de paso.



Una vez te haces con el descubres una nueva dimensión y un coche perfecto, a diferencia de lo que yo imaginaba, un coche de estas características es un disfrute, con contravolantes en cada curva y con par suficiente en el pie derecho para cruzar el coche en cualquier marcha y circunstancia.
El control de tracción es prescindible, ya que la potencia es muy controlable y el control, no evita el primer golpe, que es el problemático.
Los frenos están a la par del coche y funcionan a la perfección, no cuenta con ABS ni con servo, lo que da un feeling muy bueno, aunque resulta muy cansado para el piloto, ya que hay que aplicar mucha fuerza.
Los tiempos salen con mucha facilidad (cuando te haces con los co…raje para las rápidas), y entiendes la grandeza de este coche como GT de competición, ya que lo primero que necesita un GT de competición es ser fácil de conducir al límite. Son coches pensados para rodar muchas horas, y en un coche complicado sería muy difícil aguantar tanto tiempo. Una experiencia reveladora y un verdadero ejemplo de lo que debe ser un GT. El Porsche GT3 con el que corriamos en el 2010 es un coche genial, pero demasiado exigente, lo que hace muy difícil no cometer errores.

Esta unidad es muy especial, ya que es el chasis 02 que ganó las 24 horas de Daytona, ahora el coche esta re-hecho para correr el Britcar en el 2011. Para un piloto es un verdadero placer pilotar un coche tan perfecto, y para un amate de los famosos Porsche 962, más aún, ya que pareces estar en uno de ellos.